
El plebiscito de la coalición Izquierda Unida (IU) en Extremadura pretende transmitir un soplo de "democracia real" que permita a los ciudadanos advertir que hay una formación política distinta y distante de las demás. Formular una consulta a las asambleas locales, pese a que el resultado no tenga carácter vinculante, es un ejemplo de que en política se puede invertir la pirámide estructural que sitúa en el vértice a los dirigentes, y en la base, a quienes generalmente acatan las decisiones de quienes ostentan el poder.
El 25 de noviembre de 1976, un destacado miembro del Comité del Partido Comunista de España (PCE), planteaba en una tribuna publicada en el diario EL PAÍS como requisito indispensable para que una consulta pueda aspirar a una mínima legitimidad democrática "que la pregunta o preguntas permitan una expresión libre de la opinión". IU ha planteado a sus asambleas tres opciones: apoyar la investidura del socialista Fernández Vara; apoyar la investidura del candidato socialista y entrar en su gobierno y, finalmente, permitir con la abstención un gobierno del Partido Popular (PP). Es evidente que, aunque sólo sea por una pura cuestión de equilibrio, falta preguntar a las bases por un acuerdo de gobierno PP-IU, algo nada descabellado si se tienen en cuenta los antecedentes del año 1995 que, gracias al acuerdo de ambas formaciones, permitió arrebatar la presidencia de la Asamblea de Extremadura a los socialistas.
Las preguntas planteadas por IU-Extremadura a sus bases parten con un latente defecto de forma desde el momento en que ofrecen más posibilidades de gobernar al PSOE que al PP, pues dos de las tres cuestiones formuladas inclinan la balanza a favor de los socialistas.
Las contínuas presiones del coordinador federal de IU, Cayo Lara, para evitar que el PP acceda al gobierno de Extremadura, chocan con la estructura federalista y autónoma de la coalición que él mismo dirige, pero no controla.
En 1978, Miguel Delibes publicó su novela "El disputado voto del señor Cayo", en la que triunfa la experiencia frente a la impericia; la razón frente a la irreflexión y la verdad frente al embuste. IU tiene en sus manos el futuro de una región que, independientemente de quién gobierne, reclama un cambio. Abran las ventanas, por favor.





