
Lo mismo da triunfar que hacer gloriosa la derrota, y Juan Valle se ha convertido en un ejemplo de buen perdedor. El candidato del PSOE al Ayuntamiento de Coria y alcalde de la ciudad durante los últimos cuatro años, ha confirmado su retirada de la vida política con humildad y transparencia.
Pese a la derrota electoral sufrida por el PSOE en toda España –incluido el resultado de los comicios autonómicos en Coria-, Valle se ha autoinculpado en un ejercicio de humildad sin precedentes del que deberían tomar buena nota sus vecinos más allegados.
El exalcalde ha pedido 1.253 disculpas –que son las que le separan de la vencedora lista del PP- a sus vecinos, a sus militantes y a su familia. Son 1.253 razones para marcharse a casa, pero eso sí, mostrando sus cuentas corrientes y su nómina, a ver si se le pega a alguien aunque sólo sea por proximidad geográfica. Y para aquellos que aún no han entendido el mensaje del electorado, un simple consejo: renovación y limpieza.
El perfil político de Valle es inusual en el PSOE; no es un militante histórico, accedió a la política por vocación y se marcha con la misma tranquilidad con la que llegó hace ocho años. Valle es uno de los muchos hombres a los que el partido les da una palmada en la espalda y les agradece los servicios prestados. En su despedida no han estado ni Fernández Vara –más preocupado por los pactos postelectorales-, ni Rodríguez Ibarra, que sí salió del escondite para apoyar a Elia María Blanco tras ser imputada en Plasencia.
Valle se acuerda ahora de su familia y del tiempo robado. El tiempo es lo más caro, y perderlo es un derroche. El tiempo es el espacio entre los recuerdos. Y la memoria es el centinela del cerebro y de los recuerdos.


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